Bajo un sol de justicia (por ser original), encontrábamonos
en El Retiro Álex, Jordi, Alberto y yo. Levanté la mano desde una mesa de plástico verde pardusco. En la otra punta de la terraza, el camarero me devolvió el saludo. Quince minutos más tarde...
Camarero: A ver, ¿qué queréis?
Nosotros: Tres calipos de fresas.
Camarero: Eso, en el heladero.
¿Heladero? Tomé nota, literalmente. Echad un ojo a lo que dice la RAE . Sí, existe. Cuánto conocimiento descansa en nuestras terrazas desconchadas.
P.S.: Me tocó a mí levantar las posaderas para ir al heladero.
En la tertulia matutina de Hoy por Hoy, de la Ser, uno de los periodistas ha dicho que Sebastián intentó relacionar ayer en el debate de TVE1 a Gallardón con el caso Malaya para empozoñar la campaña política. Algunos de mis compañeros de máster dicen que también usan esa palabra. ¿Propuestas de definición para el término? No lo había oído/usado nunca.
Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sientiendo como poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consistiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en una profunda pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.
Julio Cortázar. Rayuela
La palabra espitoso no está recogida por la RAE. Algo raro porque es un adjetivo que incluso el abuelo de Cris Delgado usaba (¿edad, Cris?).
Según el diccionario de Manuel Seco, se dice espitoso/a de la persona eufórica por el efecto de las drogas. Gracias Paula por la información.
"Detrás de cada anglicismo hay un cierto complejo de inferioridad". Lo ha dicho Grijelmo en una conferencia en la Escuela de Periodismo de El País.9 de mayo de 2007.
En la sala de lectura, rodeados por el Frankfurter Allgemeine,The Times, Financial Times, Herald Tribune, Le Monde, además de por las glorias nacionales, estábamos Anna, Pablo y yo ojeando y hojeando la Hola cuando exclamé: ¡Argh!¡Esta tía me da entera!. ¿Querrás decir dentera, no?, me corrige Anna. A Pablo la risa ya le retozaba en el cuerpo. En un intento desesperado, les pregunto: ¿Pero dentera no es una traducción literal del catalán? Explosión de carcajadas en la sala. Lo nuestro nunca ha vuelto a ser igual.
Hace unas horas, en el preludio de una sesión de lo más frívola
y saludable de Sex and the City, dice una de mis amigas:
- Yo, en la playa, estoy siempre en tetas.
- ¿Eh?
- Sí, sin la parte de arriba del bikini.
A pesar de mi estupor, algunas de las presentes defienden la expresión. Lo que no debemos usar es el anglicismo topless, apuntan. Lázaro Carreter ya lo dijo, lo correcto es estar en tetas.
Quizá lo que estoy es anticuada, pero a mí me suena francamente mal.
¿Alguna aportación?
PD: la RAE no hace mención alguna a la expresión…
Umbral y sus baratijas. La de hoy es columna de protagonista macizo. Abramos esta sección dedicada a las perlas léxicas del columnista, otrora escritor.